Nunca tuvimos tantas imágenes. Nunca fue tan difícil saber cuáles importan
Por Hernán García Valdeavellano
Este año, trabajando en propuestas de fotografía participativa para organizaciones como AJE y Repsol desde Ojos Propios, y después de participar en la curaduría de la exposición El Perú, en clave CARETAS, me encontré varias veces con una pregunta que, hace unos años atrás, parecía más sencilla:
¿Qué hace que una fotografía tenga valor?
La pregunta adquirió otra dimensión durante el conversatorio El Legado CARETAS, realizado en el Museo de Arte Contemporáneo de Lima como cierre de la exposición, que recorrió más de siete décadas de historia peruana a través del archivo fotográfico de la revista.
Hablar del archivo de CARETAS es hablar de fotografías que sobrevivieron a las noticias que las originaron.
Presidentes, terremotos, conflictos, protestas, rostros, celebraciones, son momentos que alguna vez fueron presente y que hoy forman parte de nuestra memoria.
Pero hay algo que suele quedar oculto detrás de cada fotografía.
Una decisión. Alguien decidió dónde mirar. Alguien eligió un encuadre. Alguien descartó otras fotografías. Alguien decidió cuál debía publicarse. Y alguien, muchos años después, decidió conservarla.
Natalia Sobrevilla lo resumió durante el conversatorio con una frase que se me quedó dando vueltas:
“El periodismo es el primer intento de escribir historia”.
La historia, entonces, no se escribe solamente con palabras, también se escribe con imágenes, con encuadres, con descartes, con fotografías que fueron publicadas y con otras que quedaron guardadas en un archivo.
Óscar Medrano lo expresó desde el oficio:
“La fotografía tenía que valer mil palabras”.
Y quizá ahí está una de las razones por las que las fotografías de CARETAS siguen hablándonos décadas después: no solamente registraron lo que ocurrió, construyeron una manera de mirar lo que ocurrió.
Eso es especialmente importante ahora, porque estamos viviendo el momento de mayor abundancia visual de nuestra historia. Nunca había sido tan fácil producir una fotografía.
Tenemos una cámara conviviendo con nosotros día y noche. Las redes sociales multiplican las imágenes a una velocidad imposible de seguir y la inteligencia artificial puede generar escenas que nunca ocurrieron.
El problema cambió: antes había que conseguir la imagen, ahora tenemos demasiadas que se pierden de un día a otro.
Y mientras aumenta la cantidad, aparece otra dificultad:
¿En cuáles podemos confiar?
El propio conversatorio planteó esa tensión entre la fotografía como documento, la desinformación visual y las nuevas imágenes producidas mediante inteligencia artificial.
Yael Rojas lo llevó a un lugar más profundo:
“Fotografiar no es mirar, es decidir desde dónde observamos y qué relación construimos con las personas y los espacios”.
Esa frase también cambia la manera de entender una fotografía. Porque una cámara puede registrar, pero mirar es una decisión.
Y comunicar con una imagen es todavía otra decisión, muy importante.
Por eso creo que el desafío de la fotografía contemporánea no consiste solamente en producir imágenes cada vez mejores.
Consiste en producir imágenes que signifiquen algo: que tengan contexto, que puedan ser verificadas, que nos permitan comprender, que sobrevivan al ruido del momento.
El archivo de CARETAS demuestra que una fotografía puede comenzar como una noticia y terminar como patrimonio.
Una imagen que quizá fue publicada durante una semana puede terminar ayudándonos a comprender un país setenta años después.
El verdadero poder de un archivo está en conservar las miradas que algún día necesitaremos para entender lo que fuimos.
Y en un mundo que produce millones de imágenes, quizá esa sea la pregunta que deberíamos hacernos cada vez que hacemos una:
¿Esta imagen solamente va a pasar por nuestro teléfono o algún día alguien necesitará volver a mirarla?
Ahí empieza, para mí, el reforzado lenguaje que requiere la fotografía hoy. Porque ya no podemos seguir disparando como monos en un mundo que produce imágenes a una velocidad que ni siquiera podemos mirar.
Fuentes
Conversatorio “El Legado CARETAS”
Museo de Arte Contemporáneo de Lima (MAC Lima), [fecha del conversatorio].
Participaron: Natalia Sobrevilla, Óscar Medrano, Yael Rojas, Cristóbal Bouroncle, Francisco Sagasti y Andrés Longhi.