Cómo comunicamos la Beca Jóvenes Bicentenario
Convertir una oportunidad en algo posible
Durante un año acompañé la construcción comunicacional de la Beca Jóvenes Bicentenario, un piloto impulsado por el Ministerio de Trabajo y el BID como respuesta al impacto de la pandemia.
La propuesta buscaba ofrecer capacitación y oportunidades de empleabilidad a jóvenes con talento digital en situación vulnerable.
El resultado fue contundente: más de 30,500 postulantes, frente a una meta inicial de 23 mil.
Pero llegar a ese resultado requería algo más que anunciar una beca.
Había que conseguir que los jóvenes la conocieran, la entendieran y pudieran imaginarse dentro de ella.
El reto: credibilidad y conexión
El piloto nació en un contexto de crisis sanitaria y desconfianza institucional.
En solo un año, el Ministerio tuvo cuatro ministros. Hubo lanzamientos detenidos y productos que necesitaban avanzar.
En ese escenario, la comunicación tenía que ser clara, cercana y capaz de generar confianza.
Construimos una narrativa sencilla:
Una beca. Una oportunidad.
A partir de ahí, trabajamos para que cada mensaje explicara no solo qué ofrecía el programa, sino por qué podía importar en la vida de un joven.
La estrategia en acción
El trabajo combinó comunicación pública, contenidos digitales y herramientas de información y acompañamiento.
- Tres convocatorias de becas trabajadas en tiempo récord.
- Campañas digitales segmentadas por región y perfil.
- Vocerías claras, con enfoque técnico y de servicio.
- Webinars, notas de prensa, cuñas radiales y transmisiones en vivo.
- Coordinación con aliados estratégicos del sector privado.
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Plan de comunicación para la Beca Jóvenes Bicentenario 3.0La estrategia buscaba que la información llegara por distintos canales, pero manteniendo una misma idea central: había una oportunidad concreta y estaba al alcance de quienes cumplían los requisitos.
Creatividad con propósito
También entendimos que una convocatoria dirigida a jóvenes no podía hablar siempre como una institución.
La campaña incorporó códigos de la cultura digital y popular.
Con el productor Tito Silva, llevamos el mensaje a otros espacios. Primero con un jingle vitalista —“voy a ganar la beca y el pionono”— y luego con un guiño a su éxito viral “Bebito Fiu Fiu”:
«“Después del pionono y el chocolate… llegan nuevas oportunidades.”»
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Colaboración con Tito Silva.También trabajamos con influencers de TikTok para posicionar el mensaje:
“Mil oportunidades para tu talento digital.”
Las Previas: acompañar antes de empezar
La comunicación no terminó con la selección de los becarios.
Creamos Las Previas, un programa de precapacitación con talleres motivacionales, financieros y emocionales para los jóvenes seleccionados mientras esperaban el inicio de clases.
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“Las Previas”, programa de precapacitación para becarios.La idea era sencilla: preparar a los jóvenes para aprovechar mejor la oportunidad que acababan de conseguir.
Documentar para que el modelo pueda continuar
Con el equipo documentamos la experiencia en dos manuales de gestión: uno operativo y otro comunicacional.
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Documentación del piloto con el MTPE y el BID.Porque el proyecto no debía quedarse solamente en una campaña.
La experiencia podía convertirse en conocimiento útil para futuros programas de capacitación y empleabilidad.
Voces, historias y conexiones
Los mensajes llegaron a través de distintos canales y vocerías, con un enfoque centrado en el servicio.
Trabajamos con medios digitales regionales, publicaciones en prensa y contenidos relacionados con empleabilidad y talento digital.
El resultado
La convocatoria superó ampliamente la meta inicial:
- 23 mil postulantes: meta prevista.
- Más de 30,500 postulantes: resultado alcanzado.
La cifra importa porque detrás de cada postulación había una persona que había conocido la oportunidad y decidió intentarlo.
La comunicación había cumplido su primera función: hacer que una oportunidad fuera visible y posible para miles de jóvenes.
Lo que aprendí
Este proyecto confirmó algo que hoy forma parte de mi manera de trabajar:
Una buena política pública puede existir, tener recursos y estar técnicamente bien diseñada.
Pero si las personas a las que está dirigida no la conocen, no la entienden o no confían en ella, la oportunidad se pierde.
La comunicación pública tiene que construir ese puente.
Entre la institución y la persona. Entre la oportunidad y quien puede aprovecharla.
Y cuando ese puente funciona, una buena causa puede llegar mucho más lejos.
Proyecto desarrollado durante mi trabajo como consultor en el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo, en coordinación con el BID.