No lo toques
Cuando una alerta sanitaria necesita una frase que todos recuerden
En 2019, el caracol gigante africano (Achatina fulica) representaba una amenaza para la agricultura y también un riesgo sanitario que necesitaba ser explicado a la población.
El problema era evidente.
La información técnica podía explicar perfectamente qué era el caracol, qué enfermedades podía transmitir y cómo debía controlarse.
Pero una persona que encontraba uno en un parque, una chacra o un jardín necesitaba saber algo mucho más sencillo:
¿Qué hago si me encuentro uno?
La respuesta de comunicación fue directa:
No lo toques.
Del lenguaje técnico a una instrucción ciudadana
Una alerta sanitaria puede estar llena de términos que tienen sentido para especialistas, pero que no necesariamente sirven para alguien que se encuentra frente al problema.
Había que convertir conceptos como bioseguridad, vigilancia y riesgo sanitario en una conducta concreta.
La frase “No lo toques” cumplía esa función.
Era corta. Era fácil de recordar. Y decía exactamente qué debía hacer una persona ante el hallazgo.
La comunicación dejaba de ser solamente información.
Se convertía en una instrucción.
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Banner de inicio de la campaña de intriga.—
Hacer visible una amenaza invisible
El caracol gigante africano no era un tema sencillo de explicar.
Había que conectar sanidad agraria, salud pública y protección de los cultivos.
Pero también había que conseguir que el problema pudiera reconocerse.
La campaña utilizó imágenes, contenidos para medios y distintos formatos para llevar el mensaje fuera de los espacios especializados.
La historia llegó incluso a programas de espectáculos y magazines, espacios que normalmente no abordan asuntos de sanidad agraria.
Eso era importante.
Cuando una alerta técnica consigue entrar en la conversación cotidiana, aumenta la posibilidad de que las personas sepan reconocerla y actuar frente a ella.
Una frase puede hacer el trabajo de una página
El mensaje central permitía construir alrededor otras instrucciones de prevención y control.
No tocar el animal.
Evitar el contacto con su baba.
Reportar el hallazgo.
Seguir las indicaciones de las autoridades para su eliminación.
La estrategia no consistía en simplificar hasta perder información.
Consistía en poner primero aquello que una persona necesitaba recordar para actuar correctamente.
Del caracol a la conversación pública
El tema empezó a aparecer en medios nacionales y en espacios de gran audiencia.
El caracol dejó de ser solamente un asunto de especialistas.
La imagen del “invasor” ayudó a convertir un problema técnico en una historia que podía entenderse rápidamente.
Y la frase “No lo toques” funcionó como ancla de toda esa conversación.
La comunicación había conseguido algo importante:
que una amenaza difícil de explicar pudiera reconocerse en la vida cotidiana.
“Informe de presencia en medios” (https://drive.google.com/file/d/1t8SUX7zqI8nNvAFVVeExzXEQ8gXyvOOB/view)
Una historia que también llegó al podcast
El episodio 3 de Por la Causa, “La Invasión Africana”, retomó la historia desde la narrativa sonora.
“Escuchar “La Invasión Africana” en Spotify” (https://open.spotify.com/episode/2kIw5rzD0gZdo8KyFxL8Fz?si=HUaeSWCJSfWr3NW2cD43NQ)
Era otra forma de hacer lo mismo: tomar un problema técnico y encontrar un lenguaje capaz de acercarlo a las personas.
Lo que deja este caso
Una institución puede tener toda la información necesaria.
Pero una persona no necesita recibir un informe técnico cuando tiene un problema delante.
Necesita saber qué significa y qué hacer.
En este caso, toda una alerta sanitaria podía comenzar con dos palabras:
No lo toques.
Ese es uno de los principios que atraviesan mi trabajo:
cuando la información es compleja, la comunicación tiene que encontrar la forma más clara de hacerla útil.